Siempre será el más grande

Homenaje permanente a Tato Bores
A las 21 por esta pantalla amiga

La plaza o la vida

Y sí, lo de siempreLos otros días me encontraba a punto de iniciarme en el nivel seis de la siesta sabática que me vengo tomando, cuando sonó mi celular con un ringtone que parece que le cargó Berta con la música más maravillosa.

Era mi gran amigo José Te sigo adonde vayas con un cartel y la marchita , que más que hablar, casi me agarra de las solapas desde el otro lado de la línea.

-¡Tato, levántese y ande! ¡La Plaza de los tres años nos espera!

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El explicador de internas

Y sí, lo de siempreEl otro día, mientras me acomodaba en la cama para darle la segunda mano al sabático éste que me estoy tomando, sonó el timbre y me tuve que levantar a atender.
Era el operador de medios de comunicación, unidades básicas, cheques gordos y afines, mi gran amigo José Rosqueta, que me dio un abrazo, desplegó una mesita, desparramó encima unos folletos y se enroscó alrededor del cuello una víbora, y empezó a tratar de enroscármela a mí.

- ¡Tato, querido, no sabe cómo lo estamos extrañando!

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30 segundos de línea

30 segundosEl otro día, mientras reforzaba la peluca con una doble mano de amianto y me preparaba para adentrarme en el oscuro panorama político de la interna de la provincia de Buenos aires, un paisaje más ominoso que el otro lado de la fuerza, sonó el teléfono y era para mí:

-¡Tato véngase urgente para acá! - me dijo una voz que me sonó parecida a la de mi gran amigo Roberto Carnaghi - que lo necesitamos de jurado para el nuevo formato político televisivo "30 segundos de línea"!


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Nos sigue gustando el cabaret

Tapas eran las de antesEl otro día me disponía a darle una segunda mano a estas vacaciones que me tomé, porque si hay algo que tengo en claro como el primer monologuista político de este país es que cuando no pasa nada y los diarios te cuentan lo bien que está todo, mejor meter violín en bolsa, cuando sonó el timbre y era el cartero. Traía una invitación con más sellos que trámite de la AFIP y un tufo a tole tole que ni te cuento:

“Tato, lo esperamos a bailar el juego de la silla, como iniciativa democrática de precalentamiento electoral. Favor de venir con lista propia y de ser posible con teca”

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Quien te ha visto y quién tedeum

Tapas eran las de antesEl otro día llego a casa preparándome para el feriado, me dispongo a pasar el Día de la Patria como el resto de mis compatriotas, es decir haciendo huevo y flexiones de párpado, y en lo que estoy a punto de sacarme el uniforme de Actor Cómico de la Nación suena el timbre y era el cartero.

El sobre tenía membrete oficial de bien arriba y decía: "Para ser abierto en la catedral metropolitana y leído directamente al Cardenal Bergoglio. Y no quiera escabullirse, que lo estamos mirando."

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Para la libertad mancho, lucro, prescribo

Tapas eran las de antesEl otro día ni bien llego a la casa, me saco los patines, me saco la peluca, me saco el frac y me pongo la robe de chambre y cazo un habano del humificador, y en ese momento justo suena el timbre.

Era un delivery que me traía un paquete más alto que yo y más ruidoso que Berta, con una tarjetita que decía: "Tato, jamás olvidaré la última visita que recibí, y que fue la suya. Acepte este humilde presente como símbolo de mi libertad. MJ." Rasgué el papel, y era un ventilador de pie, andando y todo. Lo puse en el baño, apuntando hacia el inodoro - porque nunca se sabe, me calcé de nuevo la peluca, el frac, los patines transversales y me fui a ver qué pasaba por el íspa.

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Sobreviviendo a los sobresueldos

Tapas eran las de antesMientras estaba haciendo zapping por los canales buscando alguna noticia sobre el país en las telenovelas mejicanas, en las comedias yankis, en los dibujitos animados, es decir, en cualquier programa que no tuviera publicidad oficial, el teléfono empezó primero a sonar y después a hervir.

- ¡Tato, se destapó la olla! - gritó una voz ecualizada a través de la pinchadura de la línea. - ¡Queme todo y raje de ahí!

- ¡No me contás nada nuevo! - le grité mientras me ponía encima de la peluca una sobrepeluca - ¡Ya sé que cuando se quema la comida la olla rebalsa y hay que salir a comer afuera! - y le colgué.

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El nuevo viene con unos humos...

Humo y no de asadoEl otro día estaba en casa revisando papeles, buscando unos monólogos del año ochenta y dos para ponerme a tiro con la coyuntura ésta que se da cada muerte de obispo, cuando empezó a entrar una humareda blanca y espesa como de asado para la interna.

- ¡Berta, se queman las papas!

- ¡Chistes obvios no! - me dijo mientras espantaba rumores de liberalización - ¡La cosa está que quema, así que mejor le agreguemos una ene al apellido y hacemos pasar al zeide como de la Alta Bavaria!

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La cultura del macaneo

Tatuc AmaruResulta que el otro día Berta volvió de hacer las compras más caliente que Rainiero muriéndose la misma semana que el Papa.

- ¡Tato, esto es el acabóse! - me dijo mientras estrujaba el monedero a ver si quedaba algún centavo - ¡Empezó otra vez la guerra sucia y otra vez en medio de la democracia!

- ¡Yo sabía, yo sabía! - grité desaforado mientras perseguía a la peluca que rajaba a pedir asilo a la Embajada de Holanda - ¡Yo sabía que el Museo de la Memoria iba a traer cola, pero no me imaginaba que tan rápido!

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Cuando todo se va para arriba

Sube, sube la espumita...¡Qué semanita! Arranqué temprano, pero ya antes de salir de casa, Berta me advirtió, mientras me servía el desayuno envuelta en un camisón de frisa, el acolchado matrimonial, el sobretodo para atravesar la guerra fría y los restos de la colcha del perro:

- Tato, yo que vos ni salía. Está todo el mundo con la vista puesta en el Vaticano, algunos con los oídos atentos a lo que pasa en Mónaco, los menos mirando la ventana de la casa de Alsogaray, y la canasta familiar también se va a las nubes. Así que ni se te ocurra repartir preservativos.

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